ASÍ FUERON MIS 50 BODAS REALES

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ASÍ FUERON MIS 50 BODAS REALES

A lo largo de mi vida profesional he sido testigo de innumerables enlaces matrimoniales, de reyes, reinas, príncipes y princesas; de reyes con princesas, de reyes con burguesas, de reyes con costureras, con azafatas; de soberanos con estrellas de Hollywood, de reinas con diplomáticos; de herederos con abogadas, con madres solteras, con periodistas divorciadas, con cubanas de la Cuba de Fidel, con campeonas de natación, que hará la número 50. En esta lista no se incluyen las hijas de los presidentes de los Estados Unidos, Richard Nixon, y de España, José María Aznar, que casaron a sus respectivas hijas, Tricia y Ana, como princesas.

Desgraciadamente, en algunas de estas bodas reales, el obligado happy end no siempre duró hasta que la muerte les separó. Sólo mientras existió el amor. Y ya se sabe lo vulnerable que es este sentimiento. «El matrimonio regio no es un asunto más de la etiqueta cortesana, un rito frío y calculado, exigido por las circunstancias, donde el único fin es cumplir con el débito conyugal y fecundatorio. No se casan instituciones sino personas por lo que los matrimonios reales son tan felices y desgraciados como los del resto de los mortales», según el profesor José...

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