'EL ENEMIGO ESTÁ DENTRO, DISPARADNOS'

Extracto


'EL ENEMIGO ESTÁ DENTRO, DISPARADNOS'

Eran las 9 de la mañana del 21 de agosto de 1936 cuando el reloj comenzó su cuenta atrás: una granada prendió fuego en la armadura del tejado y las llamas adquirieron proporciones gigantescas. Fue el principio del fin para los últimos del Simancas (Regimiento de Infantería de Montaña nº 4 de Gijón). El antiguo convento de los Jesuitas ardía por los cuatro costados. El humo de la batalla oscurecía como un sepulcro el cielo de la ciudad asturiana. La tenacidad de la artillería, el valor de las milicias del Frente Popular y la precisión de las minas habían conseguido su objetivo: reducir a escombros el recinto militar donde se cobijaban, desde el 19 de julio, los militares sublevados en Gijón. Resistieron 33 días y 32 noches.

Empezaron 550 hombres. Con vida saldría uno solo. «Descubrámonos respetuosamente ante sus cadáveres», fue el epílogo con el que el socialista Indalecio Prieto quiso, desde Bilbao, honrar a los caídos del ...

Ver el contenido completo de este documento

Enlaces patrocinados




ver las páginas en versión mobile | web

ver las páginas en versión mobile | web

© Copyright 2012, vLex. Todos los Derechos Reservados.

Contenidos en vLex España

Explora vLex

Para Profesionales

Para Socios

Compañía