Las manos invisibles de la economía La sombra que asusta a lo mercados El hombre que no puede equivocarse El mayor azote de la Reserva Federal Un gestor que lo sabe todo de su hipoteca Cifras astronómicas Dueño del 1% de las Bolsas mundiales Gran maestro de los especuladores

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Las manos invisibles de la economía La sombra que asusta a lo mercados El hombre que no puede equivocarse El mayor azote de la Reserva Federal Un gestor que lo sabe todo de su hipoteca Cifras astronómicas Dueño del 1% de las Bolsas mundiales Gran maestro de los especuladores

En apenas 12 horas, todo cambió. La jornada transcurría tranquila en Nueva York hasta que, tras la cuarta relajación cuantitativa de la Reserva Federal (QE4), Pekín anunció que había perdido la paciencia. «China no tiene más remedio que dejar de comprar U.

S Trasuries. Hemos permitido que Washington manejase sus desequilibrios durante cuatro años, pero con la inflación global y los consumidores de EEUU menguando en relación al PIB mundial, creemos que la recuperación de Occidente no se va a producir hasta que reformen sus programas de ayuda social».

Con el anuncio, Wall Street enloqueció. El oro llegó a los 5.000 dólares la onza, las materias primas se dispararon rompiendo techos y las cotizaciones se desplomaron. Para evitar la tragedia se cerraron los mercados y Obama buscó el respaldo de los líderes del G-20, pero nada impidió que los norteamericanos, presos del pánico, vaciasen ...

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