Las instrucciones puestas en marcha por la Justicia italiana demuestran nítidamente la connivencia del poder político y financiero para frustrar los planes de entrada en el país de los bancos extranjeros (como el español BBVA y el holandés Abn Amro), para controlar el grupo RCS y para fomentar una nueva clase empresarial.
El Mundo (edicion impresa) › 14 de Agosto de 2005
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